La unión entre el sector primario y la solidaridad se ha vuelto a poner de manifiesto en Llanera gracias a una iniciativa que ha traspasado fronteras locales y emocionales. La primera subasta benéfica de ganado, celebrada en el marco del certamen de agosto, permitió recaudar 2.450 euros que ya han sido entregados a dos entidades sociales de referencia en Asturias: la Asociación Llanera sin Barreras y la Fundación Vinjoy.

El acto de entrega tuvo lugar en La Mesada, que se convirtió en símbolo de generosidad y compromiso con las personas más vulnerables. Este enclave no solo fue escenario, sino también protagonista de una jornada en la que el mundo rural volvió a demostrar que su fuerza va mucho más allá de la producción: es también motor de solidaridad, apoyo mutuo y cercanía con la sociedad.
La Mesada: mucho más que una finca ganadera
La historia de esta iniciativa no puede entenderse sin el papel central de La Mesada. Aunque su explotación está especializada en otros tipos de ganado, El Grupo Díaz Carbajosa decidió pujar por “Casadonga”, la ternera frisona donada por la ganadera María Rosa López Díaz, de Las Regueras. Su decisión no obedeció a criterios de producción, sino a un firme compromiso con la causa: que el importe de la puja, finalmente fijado en 2.450 euros, se destinara íntegramente a la labor social de dos entidades clave en Asturias.
El gesto tuvo una doble trascendencia. Por un lado, aseguró la continuidad de “Casadonga” en los pastos de La Mesada, donde permanecerá integrada en el día a día de la finca. Por otro, convirtió a La Mesada en referente de un nuevo camino para el certamen ganadero: un espacio donde tradición, innovación y responsabilidad social se dan la mano.
En la ceremonia de entrega, celebrada en la propia finca, no faltó emoción. La pequeña Noa Díaz, que ya había guiado a la ternera durante el taller de pequemanejadores en el concurso de Llanera, volvió a dirigirla con destreza, simbolizando el relevo generacional y el vínculo entre infancia, naturaleza y solidaridad.
Una puja que siembra futuro para la comunidad
La recaudación obtenida se dividió en dos partes iguales. La Fundación Vinjoy, con más de un siglo de experiencia en la inclusión social y educativa de personas en situación de vulnerabilidad, recibió un impulso para reforzar sus proyectos. Su director, Adolfo Rivas, agradeció el gesto definiéndolo como “un abrazo del sector primario, un apoyo que trasciende lo económico”.
La otra mitad fue destinada a la Asociación Llanera sin Barreras, cuyo objetivo es eliminar obstáculos físicos y sociales para las personas con discapacidad. Su presidenta, María José González, destacó la visibilidad que esta iniciativa les otorgó, permitiéndoles llegar a nuevos públicos y sensibilizar sobre su labor.

Autoridades locales como la alcaldesa de Llanera, Eva María Pérez, y el concejal Nicolás Fernández subrayaron la importancia de esta primera subasta solidaria, no solo por el aporte económico, sino porque abre una línea de continuidad que puede convertir al certamen en un referente de solidaridad en el calendario asturiano.
La Mesada, por su parte, asumió un papel esencial: el de ser anfitriona y ejemplo de cómo la ganadería puede convertirse en motor de cambio social. La finca mostró que el compromiso de un solo ganadero puede multiplicar su impacto, tejiendo lazos entre el campo y quienes más lo necesitan.
En definitiva, la jornada en La Mesada demostró que el sector rural asturiano no solo produce alimentos de calidad, sino que también cultiva valores: solidaridad, apoyo comunitario y compromiso con la sociedad. La puja por “Casadonga” no fue solo un acto económico, sino la semilla de una iniciativa que apunta a repetirse y crecer, consolidando a Llanera y a La Mesada como referentes de un modelo de ganadería con corazón.
